La Princesa Anciana

Te contare una historia, una que sé, te va a encantar. Hace tiempo había una princesa  hermosa como pocas, pues era gentil e inteligente ademas de bella. Pero como siempre la oscuridad quiere apropiarse de lo bello y puro. Un  hechicero se obsesiono con aquella dulce criatura. Para conquistarla  realizo actos de magia con el animo de divertirla, busco enamorarla mostrando todo su poder. Pero entre mas se esforzaba la princesa parecía alejarse mas.

Ella no se impresionaba por sus actos de magia, ni por las joyas que aparecieron, ni por las flores, ni los manjares exquisitos o por todo el poder que aquel hechicero ejercía sin consideración a los demás, creyéndose dueño de personas  o cosas que en verdad nunca le pertenecían. Pero siempre se mostró muy amable con aquel ser tan mezquino y cruel, ella nunca lo rechazo, aunque entendía cuales eran las intensiones de aquel hombre, no saco de su interior la fuerza para ser hostil.

Para el ego inflado del hechicero la cordialidad de la princesa y el hecho, que ella aceptara sus regalos, lo llevaron a alimentar sus ilusiones hasta convertirlas en una malsana obsesión. Un día declaro su amor. Como era de esperarse no obtuvo la respuesta que creyó merecer.

No me conoces -le contesto- Solo ves mi cara pero no conoces mi interior no sabes que pienso o como actuare, como puedes creer que me amas.

El hechicero enfureció. ¿como aquella criatura osaba rechazarlo?, ¿como se atrevía a no considerarlo digno de compartir sus días?. Fue así que la maldijo y la convirtió en una anciana muy arrugada, con una gran joroba en su espalda y un caminar pausado, su hermosa cabellera se convirtió en una maraña gris.

– Ahora la que no me merece eres tu, princesita- le dijo con un tono cruel y burlón.

Yo no dije que no me merecías, dije que no me conocías pero es verdad, no me conoces, ahora viéndolo bien, tampoco me mereces.

El hechicero se burlo de aquello y dejo que la anciana se marchara lentamente de su lado. La princesa busco la manera de  ver a su familia pero todos la rechazaron, nadie reconoció sus hermosos ojos marrón, pero eso no la entristeció. Emprendió su camino hacia la aldea, hablo con muchas personas, vendió un regalo del hechicero para comprar una pequeña casa deshabitada en la mitad del bosque, vendió otro para comprar comida y otro para comprar libros.

Si el hechicero la hubiera conocido sabría que le había hecho un favor, ahora era libre, como princesa no podía salir del castillo, como una anciana pobre podía hacerlo, podía hablar con la gente, como le encantaba la gente sencilla de la aldea, la que hablaba sin hipocresía, ni poses.

Ahora podía vivir sola, sin los continuos compromisos de una princesa, podía leer por muchas horas sin que nadie le dijera nada, sin las continuas interrupciones de su madre. Por ser una anciana nadie se acercaría ha hacerle daño. Era feliz.

No todo fue fácil, como princesa no sabia hacer nada, nunca había cocinado, nunca había barrido y nunca había encendido el fuego, nunca mas se alimento de animales porque era incapaz de matar alguno para alimentarse, pero si aprendió mucho sobre cultivar la tierra.

Aunque su cuerpo se veía viejo ella no se sentía así. Tenia fuerza para trabajar duro, equivocarse y volver a intentarlo. A medida que pasaba el tiempo y la  muchacha adquiría las habilidades necesaria para sobrevivir sola, la joroba disminuía.

Un día paso un joven caballero, era hermoso pero no tenia mas fortuna que una ballesta pesada de hierro, que usaba para cazar y un escudo brillante que heredo de su familia. Pidió a la anciana de la choza un lugar para dormir y algo de comida, pues llevaba mucho tiempo andando sin encontrar su camino. La anciana le atendió muy bien, compartió sus verduras y se sentó a conversar con él. Le pregunto por los sitios que había visitado, le pidió que le enseñara a usar la ballesta, ella tenia una guardada en muy mal estado, pero no sabia usarla.

Él por supuesto, se divertía con aquella anciana con alma de niña, a la que todo le causaba curiosidad, hablaba muy rápido y siempre tenia una respuesta para todo. El caballero sentía una curiosidad tremenda por aquella mujer, veía en su cara arrugas y en su cabello tonalidades grises pero sus ojos eran hermosos y sus manos no se veían tan viejas, como su rostro. A medida que la conversación se animaba, la mujer se tornaba mas joven y el casi que divisaba su verdadero rostro pero cuando volvía a mirar con cuidado estaba siempre el mismo rostro anciano.

El caballero durmió aquella noche. A la mañana siguiente despertó primero que la anciana, fue a despedirse de ella, pero en su lecho solo encontró una hermosa joven. Decido pues ir de cacería y desayunar con aquellas mujeres tan maravillosas que vivían en aquella birriosa cabaña. Cuando volvió, encontró solo a la anciana, muy sorprendida de que el joven hubiese regresado, ella preparo la cena y se sentó a conversar como el día anterior, hablaba de cosas alegres de sueños y pedía al viajero que contara sus experiencias viajando.

Ella era una vieja con la ingenuidad y la alegría de una joven. Pero el caballero se preguntaba por la joven que había visto en la mañana, hubo un momento en que sus ojos lo engañaron, bajo la luz de las velas le parecía ver la facciones  de la anciana rejuvenecer; pero después todo parecía una tontería. Se despertó muy temprano y se dirigió a la habitación de la anciana, vio a la mujer joven y hermosa de nuevo, pero esta vez no salio de casa para entender lo que pasaba.

Fue así como vio que al despertar aquella joven mujer se convertía en la anciana tan solo al despertar. ¿ Que magia es  esta? -pensó- pero ese día también se quedo, pronto vio los libros, la vitalidad como la anciana hacia sus quehaceres. Se intereso en todo lo que decía, y en todo lo que hacia aquella mujer que parecía viajar entre la juventud y la vejez.

El caballero se marcho varias veces pero  siempre volvía, cada vez era atendido con mas cariño y familiaridad. En su corazón crecía un enorme amor, la anciana se convertía con el pasar de los días en la hermosa mujer que dormía plácidamente en las noches. Se tomo el tiempo de conocerla y cada vez que descubría algo hermoso de su interior algo hermoso surgía en el exterior, el llego a amarla incluso antes de que el hechizo se desvaneciera totalmente, conforme su amor crecía su amada mas hermosa era.

Un día en que el caballero buscaba comida para él y su amada, el hechicero visito a su victima, pero se sorprendió al encontrar a la hermosa princesa totalmente restablecida y con un hijo en su vientre, la maldijo, le tiro hechizos pero parecía ser inmune, ella tenia una magia que él no podía entender, ¿seria su hijo?, ¿seria su caballero?. ¿ Que es esto? .

¿Que magia te protege mujer?- La princesa, al principio se asusto, tuvo miedo de perder a su hijo, pero al ver que nada le hacia daño, supo que tenia que hacer. Cerca de ella estaba el escudo de su caballero, lo tomo y protegió su vientre con él. No por temor, sí, para que el hechizo rebotara.

El hechicero se volvió árbol. Un árbol que no da fruto, un árbol que no da sombra y que no da cobijo a ningún pájaro, era un árbol seco pero con conciencia.

La princesa se acerco, con su mano acaricio aquella madera grisácea y murmuro. -No me conoces, nunca quisiste conocerme, nunca supiste de lo que era capaz, ahora podrás ser mi testigo, seras árbol hasta que me conozcas.

Cuenta la historia que el árbol nunca volvió a ser el hechicero.

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Quizás

Tú no estas a mi lado

pero lo confieso, estás siempre presente.

Hablo contigo, discutimos,  te digo mil idioteces.

 

Siempre pronuncio tú nombre antes de dormir.

He tenido miedo de que Él me escuche.

No lo entendería, es mi secreto.

 

No te amo. Ni siquiera te extraño,

en mi mente eres un fantasma,

una sombra de lo que fuimos juntos.

 

Tengo esta necesidad de mantenerte vivo,

a veces he pensado que estoy loca

Mi vida continua, todo cambia, todo mejora

Pero tu estas congelado, frió, eterno.

 

Fueron tantas cosas las que no te dije,

fueron tantos sueños los que se cortaron

que algo en mi corazón se quedo esperando.

Esperando al hombre que debiste haber sido.

 

Esperando las promesas que no cumpliste.

El camino que comenzamos juntos hoy lo ando sin ti.

Ya no te amo, creo que eso ya lo supere

pero debiste ser más, nuestra historia debió ser mas grande.

 

Tal vez busco respuestas, que nunca obtendré.

te diluyes en mi mente como las ondas en el agua

cada vez mas tenues, cada vez mas lejanas.

pero siempre vuelvo a crearte

 

Quizás eras el único, tal vez eras la felicidad.

Eso eres, un Quizás.

 

 

 

Anoche soñe contigo

Hace mucho tiempo no pensaba en ti.

No estas en mi vida.

No estas en mis labios

pero, ¿por que sueño contigo?

 

Mi primer amor, me amaste, es cierto.

¿Acaso puedo decir lo mismo?

No. mi destino no eras tú.

 

Jugábamos a ser adultos,

todo pretendido. todo real.

 

¿ Te ame? no lo creo. no lo se

En aquel tiempo quizás.

¿que sabia yo del amor?

¿Que sabias tu de mi corazón?

 

Solo querías poseerlo.

tenias una jaula para él

tuve que correr.

 

Cuando la oscuridad llego

no te busque, no lo hice nunca.

sabia que podía ser feliz de nuevo.

Sabia que podía ser amada,

como ya tú lo habías hecho.

Eso me mantuvo firme.

 

Gracias por los sueños que no fueron,

Por la caminatas, por los juegos.

Gracias por lo bueno.

Lo malo no lo recuerdo.

 

Fue bonito ser amada así.